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jueves, 21 de enero de 2021

¿CÓMO DESPEDÍAN LOS VIKINGOS A SUS MUERTOS? CONOCE LOS ASPECTOS IMPORTANTES SOBRE EL FUNERAL VIKINGO

El modo en el que nos despedimos de los difuntos dice mucho de nuestra sociedad y cultura. Y en el caso del funeral vikingo podemos encontrar simbolismos religiosos muy interesantes, manifestaciones de los estatus sociales, reflejos de usos y costumbres, etc. Y las sagas nórdicas, las crónicas y los restos arqueológicos nos explican cómo eran las prácticas funerarias de los escandinavos en la Edad Media.


Tipos de Funerales Vikingos


Los antiguos nórdicos tenían dos maneras de celebrar un funeral y lo hacían ya sea, incinerando a sus muertos o enterrándolos. La elección de uno y otro método dependía de las costumbres de cada región (en Dinamarca, por ejemplo, era más común la inuhumación). Pero, la expansión del cristianismo contribuyó a hacer cada vez más común el enterramiento, de manera que hacia el final de la Era Vikinga este era el método predominante para enterrar a un difunto.

Por otra parte, el estatus y el poder adquisitivo del difunto también eran una cuestión determinante a la hora de preparar la ceremonia. A continuación, te voy a explicar con un poco más de detalle los tipos de funeral vikingo que existieron.

Incineración

La imagen que a todos nos viene a la mente al hablar de un funeral vikingo es la de un barco en llamas. Sin embargo, esta práctica funeraria sólo estaba al alcance de muy pocos. Al fin y al cabo, un barco era un bien muy valioso y también un símbolo de riqueza. Los jefes vikingos y los más pudientes podían permitirse el lujo de ser incinerados en una de sus embarcaciones. Y hasta con esclavos.

El barco podía ser quemado en tierra a modo de pira mediante una antorcha o también lo que se hacía era empujarlo mar adentro y prenderlo con flechas incendiarias. De esta última forma, navegaba a la deriva mientras era consumido por las llamas.

Para esto, el cuerpo del difunto se colocaba en la cubierta del barco, rodeado de su ajuar funerario así como de las ofrendas y sacrificios realizados por sus allegados. La embarcación se embadurnaba de aceite u otro material incendiario para facilitar la cremación.

Por otra parte, los vikingos menos pudientes eran cremados en piras funerarias. Las cenizas se podían dispersar o enterrar, señalizándose el lugar con un montículo o con una piedra conmemorativa.

Resulta interesante un testimonio de un rus o mejor conocido como, vikingo del este recogido por el cronista árabe Ahmad ibn Fadlan:

''Vosotros los árabes estáis locos. Ponéis a los hombres que más queréis y a los más nobles entre vosotros bajo tierra, y la tierra y los gusanos y los insectos se los comen. Pero nosotros los quemamos en un instante, de manera que sin demora entran en el paraíso''

Enterramiento

La inhumación es la otra tipología de funeral vikingo que conocemos. Y, de hecho, los enterramientos han sido una gran fuente de información para arqueólogos e historiadores por la mejor conservación de los restos.

Los nórdicos más acaudalados eran enterrados en barcos funerarios, unas embarcaciones a las que se les retiraba el mástil, los mascarones y otras partes prominentes para que no sobresalieran. En ocasiones estos barcos se construían a propósito, mientras que en otras se trataba de barcos reales que pertenecían al difunto. Para que el barco estuviera bien acomodado entre la tierra, se excavaba un hoyo lo suficientemente grande para poder enterrar el navío, en cuya cubierta se colocaba el cuerpo rodeado del ajuar funerario al estilo de los barcos incinerados. A continuación se cubría todo con piedras y se echaba tierra por encima, en ocasiones formando un montículo.

Cabe decir que en los territorios bajo influencia vikinga se han encontrado numeros túmulos en honor de reyes y jefes nórdicos. Además, los difuntos eran honrados mediante monumentos funerarios como son muchas piedras rúnicas. Algunos cementerios vikingos de túmulos son los de Borre (Noruega), Jelling y Lindholm Høje (Dinamarca). Cabe decir que muchos alcanzan los 45 metros de diámetro y los 6 metros de altura.

Pero, también existía la opción de los llamados barcos de piedra, que son una disposición de rocas simulando el contorno de un barco en torno al lugar donde se cavaba la tumba.

Como se ha podido observar en las sepulturas encontradas, los nórdicos libres eran enterrados con posesiones importantes. Por ejemplo, los cuerpos de los guerreros se enterraban con sus armas, a los artesanos con sus herramientas y a las mujeres con joyas u objetos domésticos.

Por otro lado, el entierro de los thralls o esclavos de los vikingos eran mucho más modestos. Para esto se excavaba en la tierra un agujero lo suficientemente grande en donde el difunto estuviera bien colocado. Cabe decir que a pesar de ser esclavos, su entierro era digno ya que se hacía de esta manera para que el alma del difunto, no volviera de la muerte para perturbar a sus amos.

Pero, cuando un vikingo importante moría, algunas veces, los esclavos eran sacrificados para servir a sus dueños en la otra vida, y por ellos sus esqueletos se han encontrado en las sepulturas vikingas más importantes.

¿Cómo era el ritual fúnebre de los vikingos?

Los antiguos escandinavos creían en una vida después de la muerte, y además eran un pueblo particularmente supersticioso. Por ese motivo, el funeral vikingo debía celebrarse correctamente para que el muerto mantuviera el estatus que había alcanzado en vida y encontrar el camino al más allá. Una ceremonia mal ejecutada podía provocar, según las creencias de la época, que el difunto se convirtiera en un alma condenada a vagar eternamente.

Presente en numerosas tumbas y piedras conmemorativas, el barco era un símbolo del viaje a la otra vida. Algunos expertos sostienen que los caballos sacrificados y depositados en barcos funerarios cumplían esta misma función de medio de transporte.

Y para asegurar un buen viaje, los vikingos acostumbraban a dejar presentes junto al cadáver, incluso si éste era quemado. El número y el valor de estas ofrendas dependía de la posición social del difunto. Por ejemplo, para los líderes más destacados se podía proceder al sacrificio de esclavos. Entre los ajuares funerarios se han encontrado podemos contar objetos tales como armas, joyas, herramientas, carros, trineos, botes, comida y bebida. También cuerpos de caballos, perros, vacas y otros animales.

Para celebrar un funeral vikingo se sacrificaban animales con los que se ofrecía un banquete. Durante el séptimo día después de la muerte del difunto tenía lugar el sjaund. Esta celebración conllevaba libaciones de una cerveza funeraria. Únicamente después de este rito los herederos del finado podían reclamar su parte de la herencia.

El funeral vikingo presenciado por Ibn Fadlan

Diversas crónicas árabes nos hablan de los funerales de los rus o vikingos del este, en los que se sacrificaba a esclavas para acompañar a sus amos. Por ejemplo, Al-Istajri un cronista árabe, nos dice:

''Los rus son una gente que quema a sus muertos. Las esclavas jóvenes son quemadas con los ricos por su propia voluntad''.

Ibn Fadlan, por su parte, ofrece un impactante relato sobre el funeral de un gran hombre de la siguiente manera:

''Dejaron su cuerpo en una tumba temporal durante diez días, período en el que le tejieron un traje. Al terminar esta vestimenta, desenterraron el cuerpo y lo vistieron, y una esclava se ofreció voluntaria para ser sacrificada. Los hombres allegados al muerto tuvieron sexo con la muchacha, y al terminar le indicaban. Dile a tu amo que esto sólo lo he hecho por amor a él.

El cadáver del dueño se colocó en una tienda sobre la cubierta de un barco, emplazado sobre una pira de madera. Se depositó comida y bebida, así como los cadáveres de animales sacrificados (un perro, dos caballos, un gallo y una gallina). Entonces los hombres condujeron a la esclava hacia una especie de marco de puerta que habían construido. La levantaron tres veces por los pies sobre sus palmas, de manera que pudiera ver por encima del marco. A cada vez, la joven contaba lo que veía: la primera vez, a sus padres; la segunda, a todos sus parientes; la tercera, a su amo en el paraíso, rodeado de gente joven e indicándole que fuera con él.

Fue entonces cuando los hombres llevaban a la esclava al barco, donde se despojaba de los brazaletes y los anillos que vestía y se los entregaba a una anciana a la que llamaban «Ángel de la Muerte». Esta mujer («una bruja siniestra y de cuerpo grueso») colocaba el ajuar funerario y sería la encargada de matar a la joven. Le dieron de beber bebidas alcohólicas a la esclava, que después entró en la tienda. Mientras los asistentes hacían ruido golpeando sus escudos con bastones, seis hombres entraron en la tienda uno detrás de otro y tuvieron sexo con ella. Acto seguido, dos de ellos la sujetaron por los pies y dos por las manos. La anciana colocó una cuerda en torno a su cuello, y mientras los otros dos hombres tiraban de la cuerda para estrangularla ella le clavó una daga en el costado. La esclava fue depositada junto a su amo y el «Ángel de la Muerte» y los seis hombres abandonaron el barco.

Finalmente, el varón más próximo al difunto se desnudó y caminó hacia atrás con una antorcha en la mano, con la que prendió la pira de madera sobre la que se asentaba el barco. Los asistentes tomaban un palo y lo encendían en la pira, arrojándolo de nuevo a la madera para propagar el fuego. De esta manera, todo fue reducido a cenizas''

miércoles, 20 de enero de 2021

EL MISTERIO DE LOS NUEVE DESCONOCIDOS DE ASHOKA

Existe en la India una leyenda muy extendida acerca de una organización secreta que supuestamente poseería una inmensa cantidad de avanzados conocimientos en su poder. Se cree que la sociedad de los Nueve Desconocidos habría sido fundada hace más de dos mil años, y se sospecha a menudo que podrían haber manipulado las tendencias sociales y políticas a lo largo de los siglos para alcanzar sus metas personales. Pero esta organización tan secreta, ¿es una realidad o una mera leyenda?

La leyenda original

La sociedad de los Nueve Desconocidos fue fundada por el emperador Ashoka poco después del 226 a. C. Ashoka era nieto del legendario emperador que unificó el subcontinente indio, Chandragupta, y estaba ansioso por defender el legado de su abuelo y conservar su imperio. 

En la región comprendida entre Calcuta y Madrás, los Kalinga se rebelaron contra el poder imperial, lo que condujo a una guerra sin cuartel. Se cuenta que el ejército de Ashoka, muy superior en número, habría dado muerte a 100.000 guerreros Kalinga y deportado a más de 150.000 habitantes de la región. Pero a pesar de haber ganado la guerra, Ashoka estaba horrorizado por la matanza que había ocasionado su victoria. Desde entonces, juró renunciar para siempre a la violencia.

El emperador Ashoka es conocido principalmente por su conversión al budismo y sus esfuerzos por extender esta religión pacifista por la India, Malasia, Ceilán e Indonesia. Su labor contribuyó al posterior auge del budismo en China, Nepal, Tíbet y Mongolia. Ashoka era un vegetariano declarado, pero no obligaba a los demás a imitarle. De hecho, era increíblemente tolerante con las demás sectas religiosas. Sí prohibió, sin embargo, el consumo de alcohol.

Lo que es aún más importante es que “renunció a la idea de intentar integrar a los pueblos rebeldes, declarando que la única conquista verdadera consistía en conquistar los corazones de los hombres observando las leyes del deber y la piedad, ya que su Sagrada Majestad deseaba que todas las criaturas vivientes disfrutaran de seguridad, paz y felicidad, y fuesen libres de vivir como gustasen” (Pauwels y Bergier). 

Tan fuerte era el compromiso del emperador con esta misión que buscó impedir que sus súbditos enfocaran sus inteligencias en perpetrar malas acciones, particularmente aquellas relacionadas con la guerra. La tarea de recopilar, conservar y asimilar todos los conocimientos era demasiado grandiosa para un solo emperador, más aún a causa del resto de compromisos que requería gobernar un imperio. 

De modo que Ashoka hizo llamar a nueve de las mentes más brillantes de la India de la época. Por razones de seguridad, nunca se hizo pública la identidad de estos hombres. Unidos, estos genios formaron una sociedad secreta que acabaría siendo conocida como los Nueve Desconocidos.

La nueva organización se dispuso a recopilar todos los conocimientos científicos posibles, desde ciencias naturales a psicología, pasando por la composición de la materia. Temiendo que si el hombre de a pie recibía conocimientos científicos los emplearía para la destrucción, sólo a los Nueve Desconocidos se les permitió estudiar y desarrollar teorías científicas y tecnología. 

Para cumplir más eficazmente esta abrumadora tarea, se encargó a cada uno de los nueve un libro específico que deberían revisar y actualizar hasta finalmente perfeccionar su contenido. Cuando uno de los nueve no podía llevar su labor a buen término –ya fuera por su deseo de retirarse, salud delicada o muerte– esta obligación era transmitida a un nuevo sucesor elegido para ello. 

El número de miembros de esta sociedad siempre debía ser nueve. Así ha sido como la hermandad de los Nueve Desconocidos habría perdurado supuestamente durante más de 2.000 años.

El libro de 1923

Las conjeturas y especulaciones sobre el contenido de cada uno de estos nueve libros son muy diversas. Talbot Mundy, un escritor inglés, publicó en 1923 un libro titulado The Nine Unknown Men (‘Los Nueve Desconocidos’), que contenía una lista de los nueve libros de la secta. 

Esta lista ha acabado por ser aceptada de forma más o menos generalizada por los estudiosos de esta sociedad secreta:

1. Propaganda: El primer libro trataba sobre las técnicas de propaganda y guerra psicológica. “La ciencia más peligrosa de todas es la que permite moldear la opinión de las masas, ya que puede permitir a cualquiera gobernar el mundo entero,” en palabras de Mundy.

2. Fisiología: El segundo libro hablaba de fisiología, explicando cómo matar a una persona con un simple toque (conocido como el ‘toque de la muerte’) mediante la simple inversión de un impulso nervioso. Se rumorea que el arte marcial del Judo es el resultado de “filtraciones” de este segundo libro.

3. Microbiología: El tercer volumen se centraba en microbiología y biotecnología.

4. Alquimia: El cuarto versaba sobre alquimia y la transmutación de los metales. Según cierta leyenda, en épocas de sequías prolongadas, los templos y organizaciones religiosas más relevantes recibían grandes cantidades de oro cuya procedencia se mantenía en secreto.

5. Comunicación: El quinto libro incluía el estudio de todos los medios de comunicación, tanto terrestre como extraterrestre, lo que implicaría por tanto que los Nueve Desconocidos estaban al corriente de la presencia alienígena en la Tierra.

6. Gravedad: El sexto libro estaba centrado en los secretos de la gravitación, y daba instrucciones reales para construir los antiguos Vimana védicos (como el Vaimānika Shāstra, antigua tecnología aeroespacial).

7. Cosmogonía: El séptimo trataba sobre cosmogonía y cuestiones relacionadas con el Universo.

8. Luz: El octavo era un estudio sobre la luz, en concreto de su velocidad y de cómo utilizarla como arma.

9. Sociología: El noveno y último libro hablaba de sociología. Incluía normas para la evolución de las sociedades y los medios para prever su decadencia.” (Mundy parafraseado por Ancient Explorers)

¿Mito o realidad?

¿Es auténtica la leyenda de los Nueve Desconocidos? Ashoka podría muy bien haber pedido a nueve sabios de identidad desconocida acumular conocimientos científicos, concretamente con vistas a su aplicación en la guerra. Fue aquélla una época muy agitada, y se sabe que otros emperadores habían emprendido iniciativas similares. 

Los Nueve Desconocidos habrían explorado las tácticas de batalla, métodos de entrenamiento y tecnologías de diversos imperios: armas, manufacturas, monta de caballos y elefantes, e incluso uso de la pólvora. 

No obstante, resulta difícil creer en la existencia de un antiguo grupo de nueve personas que hubiera vivido en secreto durante más de 2.000 años controlando los acontecimientos a nivel mundial desde las remotas junglas de la India sin saber nada de los modernos aparatos, tecnología e infraestructura. 

Para muchos, esta leyenda no es más que precisamente eso: una simple leyenda.

EL MITO DE PANDORA Y LOS MALES DE LA HUMANIDAD

La mitología griega nos cuenta que en un principio todo era Caos, hasta que los dioses decidieron dar a cada cosa existente su lugar en la tierra, también decidieron crear a los animales y entre ellos a uno que fuera superior: el hombre; ésta tarea fue encomendada a Prometeo y su hermano Epimeteo, pertenecientes a una raza de Titanes que habitaron la tierra mucho antes de la creación del hombre.

Para ello, Prometeo tomó agua y barro para moldear al hombre a imagen y semejanza de los dioses. Sin embargo, cuando Prometeo quiso proveer al hombre de dones especiales para hacerlo superior al resto de los animales, se dio cuenta que Epimeteo ya había agotado todos ellos en la creación de los animales, así que Prometeo subió al Olimpo y ayudado por Atenea robó las semillas de Helios (el Sol) y se las regaló a los hombres.

Con el fuego como regalo, los hombres fueron capaces no sólo de alimentarse, sino también de elaborar armas para cazar animales, de fabricar herramientas para trabajar la tierra, de calentarse y de vivir una mejor vida.

Sin embargo cuando Zeus, máxima autoridad de los dioses del Olimpo, se dio cuenta del robo, montó en cólera y decidió castigar a los Titanes por haber regalado el fuego y a los hombres por haber aceptado el regalo.

De esta manera ordenó a todos los dioses colaborar en la creación de la primera mujer en la tierra y que cada uno de ellos la llenara de dones.

Hefesto, dios del fuego, la moldeó; Atenea, diosa de la sabiduría, le regaló un cinturón de perlas, un vestido hermoso color púrpura y otras piedras preciosas; Afrodita, le dio la belleza; Apolo, dios de la luz y la verdad, le dio la música; Hermes, dios de las fronteras y los viajeros, le dio el don de la seducción, un carácter voluble y la manipulación; los collares le fueron entregados por Las Gracias y la Persuasión, las Horas coronaron su cabeza con flores.

Y así cada uno de ellos fueron aportando lo mejor de sus virtudes y dones. Claro, no todo lo que brilla es oro.

Sin embargo, Pandora, era también, un arma de doble filo contra el hombre, pues recordemos que Zeus quería acabar con él, a causa de la desobediencia del titán Prometeo. Con esto no quiero hacer apología del delito, y decir que las mujeres son la perdición del hombre. Era la intención de Don Zeus, que Pandora fuera la encargada de llevar hacia la perdición al hombre, y así se lo hace saber a Hefesto, el dios más habilidoso del Olimpo, a fin de que la creara bella, perfecta, en casi todo similar al hombre, pero dotada de capacidad para retrasarle en el trabajo y hacerle olvidar hasta sus pensamientos.

Como último regalo, Zeus le entrega a Pandora una caja que no deberá abrir bajo ningún concepto. En ella, sin Pandora saberlo, están encerrados todos los males que destruyen a la raza humana: la enfermedad, la venganza, la ira, el mal íntegro del mundo.

Posteriormente entrega a Pandora como esposa a Epimeteo "el que reflexiona tarde", el hermano de Prometeo.

Deslumbrado por la belleza de la mujer, acepta sin dudar el regalo, desoyendo los sabios consejos de su hermano: que le había dicho varias veces: Epimeteo nunca aceptes ningún presente que venga de Zeus, por si las moscas agregaría yo. Un consejo que al muchacho le entró por una oreja y le salió por la otra.

Movida por la curiosidad, con el tiempo, que no fue mucho, Pandora no pudo resistirlo y abrió la caja que Zeus le había regalado, algo que el dios había lógicamente previsto, pues sabía que estaba dotada de una gran dosis de curiosidad.

En un instante todos los males se repartieron por el mundo, sin poder ser contenidos por las manos de la mujer. Asustada, Pandora cerró la tapa justo cuando lo último que quedaba iba a escapar: la esperanza; conteniendo así en la caja, el aquel único don que quedaría atrapada en ella.

Posteriormente, arrepentida y viendo lo que su acción había provocado en la humanidad, se dedicó a ir ofreciendo a los hombres, uno a uno, la posibilidad de contar con un último recurso, esta vez sí, bien guardado. La esperanza: justamente la última que se pierde.

EL AÑO NUEVO EN SUMERIA

Imaginemos miles de personas en una gran ciudad haciendo el amor por las calles.

¿Estamos en el sueño de un guionista porno? Pues no. Estaremos en una ciudad sumeria durante la fiesta del Año Nuevo. Los sumerios solamente consideraban dos estaciones: el verano y el invierno. El Año Nuevo se celebraba a principios del verano coincidiendo con lo que para nosotros sería finales del mes de abril.

La fiesta del Año Nuevo era en honor de la diosa Inanna (más tarde Ishtar), diosa del amor, del sexo y la guerra. Inanna no fue jamás una diosa madre como algunos creen, de hecho, ni siquiera tuvo hijos. Era la joven rebelde del panteón sumerio. Inteligente y dispuesta a aprender de los errores; pero también con una gran ambición personal, compasión hacia los humanos y paralelamente un carácter muy vengativo. 

En una ocasión, tras haber sido violada por un jardinero, lanzó contra la humanidad una serie de plagas (agua que se convierte en sangre, lluvia de ranas y langostas, úlceras en la piel… ¿De qué me suena esto? ¿Dónde lo he leído antes? Tengo una extraña sensación

La fiesta conmemoraba la bajada de la diosa al infierno, donde atravesaba las siete puertas del mismo, dejando una prenda en cada una y entregando su propio cuerpo en la última, tras lo que moría. Sin embargo, al tercer día resucitaba y retornaba triunfante al mundo más poderosa que nunca (vuelvo a tener una extraña sensación de déjà vu). 

En las primeras versiones del mito, Inanna encuentra a su marido, Dumuzi, en medio de una fiesta y enfadada lo envía de una patada al infierno. En las más modernas, el mito se había descafeinado y ella es una esposa sumisa y enamorada que baja al infierno para salvar al marido en vez de para convertirse en una superdiosa.

Los sumerios tenían una total desinhibición hacia el sexo, considerándolo una parte fundamental de la vida, por lo que en esos días se practicaba, y mucho. Se piensa que también era una forma de conseguir “sincronizar” los nacimientos, pues se intentaría que gran parte de las mujeres quedasen embarazadas dando a luz en un momento del año en que, recogida la cosecha, los bebés podían ser mejor atendidos. 

Dependiendo de las ciudades, la fiesta duraba más o menos días -la media era de una semana-. A lo largo de esas jornadas se celebraban banquetes públicos costeados por los templos o el palacio del gobernante, y se organizaban recitales de música y procesiones solemnes durante las cuales se arrojaban regalos a la multitud. El acto central del Año Nuevo era la ceremonia de la hierogamia o matrimonio sagrado. 

Durante la misma el gobernante pasaba al interior del templo y, ante la estatua divina, se acostaba con la gran sacerdotisa, momento en que le eran transmitidos sus poderes de mando. En realidad, se piensa que la mayor parte de las veces el sexo era fingido, pues se sabe de casos en que dicha gran sacerdotisa era hija del gobernante y para los sumerios el incesto era un delito terrible. El hecho de que fuera real o fingido dependía de las épocas y las ciudades. 

Hubo casos en los que la gran sacerdotisa quedaba embarazada y al hijo/a se le otorgaba un carácter semidivino. Hay que tener en cuenta que, para los sumerios, no era vergonzoso ser madre soltera. 

De hecho, Sargón de Akhad, gran conquistador y fundador de la dinastía acadia, se jactaba en su biografía de ser hijo de una madre soltera, la cual lo había abandonado en una cesta en el río, siendo y adoptado por un miembro de la corte real de Kish que lo encontró.

Tras la hierogamia, todo el mundo hacía el amor, ya fuese con su media naranja o con las hieródulas del templo (prostitutas sagradas). Tampoco estaba mal visto hacer el amor esos días con el/la amante de turno. Los hombres podían tener concubinas y amantes, y las mujeres podían tener amantes siempre que el marido les diera su permiso. 

Y parece que sí era habitual que lo dieran, además tampoco importaba si la mujer quedaba embarazada, pues para los sumerios los hijos eran fundamentales y el marido no tenía inconveniente alguno en adoptar al retoño, teniendo éste todos los derechos de un hijo natural. 

En su mentalidad, el perdedor era el amante que se quedaba sin un hijo y el ganador era el marido que conseguía un descendiente más. Como eran gente muy desinhibida, no era nada extraño ver a parejas haciéndolo incluso por las calles. Se bebía cerveza, se cantaba y se hacía el amor. 

Y ni siquiera tenían que confesarse o sentirse culpables por ello. ¡No es de extrañar que fuera la fiesta más importante de la religión sumeria!

EL ENCIERRO DE SYLVIA LIKENS

El morbo se conjuga con una reacción de hipersensibilidad en el cuerpo. Frente a la pantalla no hay quién no se horrorice por lo visto. En u...