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martes, 16 de febrero de 2021

PARIS: EL PRÍNCIPE TROYANO DE ''LA GUERRA DE TROYA''

Pese a ser uno de los protagonistas del ciclo homérico, Paris es presentado en todas las fuentes con las características de un antihéroe. El honor es para él algo secundario, tal y como demuestra una y otra vez en el campo de batalla.



Prefiere sobrevivir para gozar de las bondades de la vida a cosechar la gloria en el combate. Aunque tiene momentos de valentía, suele comportarse de forma cobarde, huyendo de toda situación de riesgo y dejando que su diosa protectora, Afrodita, le salve del peligro. Su habilidad con las armas es escasa, y sólo destaca por el uso del arco y las flechas, instrumentos para herir a distancia, considerados como poco honorables en época homérica y posterior.

El campo que domina Paris es el amor y la seducción. Todas las fuentes le muestran como un joven hermoso y delicado capaz de seducir a cualquier mujer, siendo éste un don de la diosa Afrodita después del juicio de las tres diosas. Como raptor de Helena, se considera a Paris el principal culpable del estallido de la guerra de Troya.

NACIMIENTO E INFANCIA

Hécuba, reina de Troya y madre de muchos príncipes y princesas, se encontraba encinta cuando soñó que daba a luz una tea encendida cuyas llamas se extendían e incendiaban toda la ciudad. Siguiendo el consejo de los adivinos y sacerdotes, el rey Príamo decidió que el niño, tras su nacimiento, fuera expuesto en el monte para que muriera. Sin embargo, el criado encargado de hacerlo se apiadó de la criatura y la crió como si fuera un hijo suyo en las laderas del monte Ida.

De este modo, Paris se crió como un pastor, ignorando su origen regio. Ya en su adolescencia se desarrolló su belleza y su capacidad para seducir a todo tipo de mujeres. La primera en caer ante sus encantos fue la ninfa Enone, con la que Paris mantuvo relaciones durante años.

EL JUICIO DE PARIS

Mientras Paris vivía como un pastor, en el Olimpo se celebraban las bodas de la nereida Tetis y el héroe Peleo. A la fiesta habían sido invitados todos los dioses, con excepción de Eris, diosa de la discordia. Ésta, enfurecida, se presentó en el banquete y arrojó una manzana de oro en medio de las diosas, declarando que su destinataria era la divinidad más hermosa. De inmediato, todas las dioses comenzaron a disputarse tan preciado galardón, por lo que El juicio de Paris, Zeus decidió delegar en un mortal la tarea de juzgar quién debía quedarse la manzana. El mortal elegido fue el joven Paris, al que el dios Hermes le entregó la manzana tras darle instrucciones de lo que debía hacer.

Una tras otra, las principales dioses se presentaron ante Paris para ofrecerle sus dones a cambio de ser elegidas. Hera le ofreció a Paris el poder político y la estabilidad familiar; Atenea le ofreció el don de la sabiduría; Afrodita, el regalo de ser amado por la mujer más bella de la tierra. Paris eligió a Afrodita, ganándose de inmediato el favor de la diosa del amor y el odio de las otras dos. Hera y Atenea, conocedores de la estirpe a la que pertenecía Paris, juraron odio imperecedero a los troyanos.

PARIS COMO PRÍNCIPE TROYANO

El rey Priamo, para aplacar su pesar por la muerte de su hijo recién nacido, celebraba cada año unos juegos funerarios que incluían sacrificios y competiciones atléticas. Como premio, Príamo entregaba los mejores animales nacidos en su reino, por lo que el pastor Paris fue obligado a entregar en la corte un espléndido toro blanco que él mismo había criado. Para recuperarlo, decidió participar en los juegos, resultando vencedor y despertando las iras de los príncipes troyanos.

Éstos, enfurecidos, decidieron matar al plebeyo que había osado derrotarlos. Sin embargo, en ese momento intervino Casandra, que gracias a sus dotes como adivina sabía el verdadero origen de Paris, origen que reveló a todos. Priamo, a pesar de la profecía de que aquel joven traería la destrucción a Troya, decidió acoger al príncipe de nuevo en su palacio.

Paris comenzó a vivir como un miembro más de la familia real, asumiendo cada vez más competencias en el gobierno del reino. Cuando se planteó la necesidad de viajar a Salamina para requerir al rey griego Telamón que devolviera a Hesíone, hermana de Príamo secuestrada décadas atrás, se encargó a Paris que dirigiera la expedición.

Tras fracasar en el intento de recuperar a su tía, Paris visitó la ciudad de Esparta, en cuyo palacio real fueron acogidos él y sus hombres, y el rapto a Helena.

El rey de Esparta, Menelao, se encontraba en ese momento en la isla de Creta, por lo que los invitados fueron recibidos y atendidos por la reina Helena, hija de Zeus y Leda. Helena era, a decir de muchos, la mujer más hermosa del mundo. Al verla, Paris quedó prendado de ella. Helena, bien fuera por intervención de la diosa Afrodita, que pagaba de ese modo su deuda con Paris, bien por pasión propia, cayó enamorada del joven Paris.

Aprovechando la ausencia de Menelao, Paris y Helena escaparon juntos de Esparta. En lugar de dirigirse directamente hacia Troya, Paris y sus hombres saquearon algunas ciudades de la costa oriental del Mediterráneo, como Sidón, por lo que cuando regresaron a su patria iban cargados de grandes riquezas.

La llegada del príncipe a Troya supuso una gran conmoción, pues todos conocían las consecuencias bélicas que tendría el secuestro de Helena. Mientras algunos príncipes y princesas, como Casandra, pidieron a Príamo que devolviera a la joven a su patria, otros clamaron para que se defendiera el amor que Paris sentía por ella.

Príamo, confiado en la fortaleza de sus murallas y el número de sus ejércitos, decidió aceptar a Helena como nuera y asumir las consecuencias de su acto.

Cuando descubrió la ausencia de su esposa, Menelao montó en cólera, y exigió que todos los reyes griegos hicieran honor al juramento realizado años atrás, según el cual todos se comprometieron a defender al esposo de Helena de cualquier agresión que tuviera como objeto robársela. En un último intento por evitar la guerra, los griegos enviaron a Troya un grupo de mensajeros, que fueron despedidos con frialdad. La guerra de Troya había comenzado.

PARIS EN LA ILÍADA

En su obra, Homero no duda en presentar a Paris como un cobarde que antepone su propia seguridad y la obtención del placer a cualquier tipo de consideración con la patria e incluso con su propio honor.

Mientras los griegos iniciaban los preparativos de la guerra y luchaban para abrirse paso hasta las costas de Troya, Paris disfrutó de los dones de Afrodita junto a Helena durante años. A diferencia de su hermano Héctor, que se preparó a conciencia para el conflicto, Paris se limitó a ver pasar el tiempo en brazos de su amada.

Cuando estalló el conflicto, Paris mostró su cobardía y su incapacidad en el campo de batalla desde los primeros enfrentamientos. Su escasa fuerza física le hacían un torpe combatiente, por lo que normalmente se mantenía en segunda fila o en las murallas de la ciudad, hiriendo a los enemigos desde lejos con su arco.

A sabiendas de su nulidad como guerrero, Menelao propuso a los troyanos un acuerdo. Él se enfrentaría a Paris en combate singular a muerte y el vencedor se quedaría con Helena, poniéndose fin a la guerra. Paris no pudo negarse pese a saber que Menelao era mucho mejor guerrero que él.

En el combate, el rey de Esparta derrotó con facilidad al joven Paris, que fue salvado en el último momento por la diosa Afrodita, su protectora, que lo cubrió con una nube y lo llevó volando hasta el lecho nupcial, donde Helena le aguardaba para consolarle en su derrota. La huída de Paris invalidó el acuerdo, por lo que la guerra continuó.

En un segundo intento de ponerse en primera línea de las tropas troyanas, Paris se encuentra con el rey griego Diomedes, al que hiere con una flecha en el pie antes de huir hacia la retaguardia.

PARIS DESPUÉS DE LA ILÍADA

La tradición es unánime en señalar que Paris fue el responsable de la muerte del héroe Aquiles, bien por si mismo, bien porque el dios Apolo guiara su brazo. Paris empleó su arma, el arco y las flechas, para herir a Aquiles desde las murallas, alcanzándole en el talón, su único punto débil.

El mismo Paris murió también debido a una herida de flecha, lanzada por el héroe Filoctetes, antiguo compañero de Herácles y heredero de su arco. Aunque la herida no era en absoluto mortal, las flechas de Filoctetes estaban emponzoñadas con un poderoso veneno, que poco a poco fue minando la salud del príncipe troyano.

Sólo una persona podía salvar a Paris, la ninfa Enone, su antigua amante. Éste, pese a las súplicas de Helena, se negó a curar al que la había abandonado años atrás, por lo que Paris murió entre atroces dolores. La propia Enone, arrepentida de haber actuado así, se inmoló en la pira en la que ardían los restos del príncipe troyano.

martes, 2 de febrero de 2021

DEYANIRA, LA ESPOSA DE HERACLES

En la mitología griega, Deyanira (en griego antiguo, Δηϊάνειρα o Δῃάνειρα: literalmente, ''la que vence a los héroes'') era la tercera esposa de Heracles, y es conocida principalmente por su papel en la historia de la túnica de Neso.



Deyanira era la hija de Altea y Eneo (rey de Calidón), Dioniso o Dexámeno . Cuando su hermano Meleagro murió, todas sus hermanas lamentaron su muerte en su tumba. Artemisa, enfadada, las tocó con su vara convirtiéndolas en pájaros, con la excepción de Deyanira y Gorge, que pudieron retener su forma humana gracias a la intervención de Dioniso.

Su padre la prometió en matrimonio al temible dios-río Aqueloo. Sin embargo Deyanira no era una princesa pasiva, pues ''conducía un carro y practicaba el arte de la guerra'', como señala Apolodoro, y no quería tener nada que ver con su pretendiente, quien podía tomar la forma de una serpiente o la de un toro.

Heracles, el mayor héroe del antiguo mundo olímpico, luchó con Aqueloo por la mano de Deyanira y derrotó al dios-río.

Posteriormente ella y Heracles tendrían una hija llamada Macaria y un hijo llamado Hilo que sería padre de Cleodao y abuelo de Aristómaco.

La historia principal de Deyanira es la de la túnica de Neso. En esta se dice que un centauro salvaje llamado Neso intentó violar a Deyanira mientras la ayudaba a cruzar el río Eveno.

Heracles vio lo que ocurría desde la otra orilla y disparó una flecha envenenada al pecho de Neso. Agonizando, el centauro mintió a Deyanira contándole que la sangre de su corazón aseguraría que Heracles la amase para siempre. Deyanira creyó las palabras del centauro y guardó un poco del veneno.

Cuando su confianza en él empezó a menguar (ya que Heracles era igual de infiel que su padre Zeus), Deyanira untó con la sangre de Neso la famosa túnica de cuero de Heracles. Mandado por ella, Licas, siervo de Heracles, le llevó la túnica, el héroe se la puso y murió lenta y dolorosamente al quemarle la piel la prenda (con llamas reales o por el calor del veneno). Desesperada al ver lo que había hecho, Deyanira se suicidó (según algunas versiones ahorcándose y según otras apuñalándose en el pecho)

La Túnica de Neso

Contaba la tradición que cuando Heracles descendió al Hades en el undécimo de sus trabajos se encontró allí con la sombra de Meleagro, quien le contó su azarosa vida y su trágica muerte.

Tanto apenó al héroe su historia que le prometió que se casaría con su hermana Deyanira en cuanto volviera al mundo de los vivos. Y así lo hizo Heracles, después de salvarla de Aqueloo, a quien su padre Eneo pretendía imponerle como esposo.

Como quiera que en una ocasión Heracles matara de manera accidental a Éunomo, un joven servidor de su suegro, tuvo que partir con su esposa Deyanira al exilio. Cierto día la pareja llegó a la orilla del río Eveno, donde el centauro Neso ayudaba a los viajeros a cruzar el cauce. Neso ayudó en primer lugar a cruzar a Heracles, pero cuando hacía lo propio con Deyanira intentó violarla.

Ante la petición de ayuda de la muchacha Heracles disparó una flecha al centauro, hiriéndole de muerte. Más antes de morir aún le dio tiempo de maquinar una última venganza: entregó a Deyanira una túnica envenenada con su sangre, diciéndole que con ella podría revivir el amor del esposo si algún día se debilitaba.

Pasó el tiempo. La pareja se estableció en Traquis y un día Deyanira se enteró de que Heracles se había enamorado de Yole, princesa de Ecalia, por lo que creyó que era el momento oportuno para probar la milagrosa túnica.

Así que le ofreció la prenda como si de un regalo se tratara, aceptándola aquél complacido. Nada más cubrirse con ella, el héroe fue atacado por el virulento veneno que tenía impregnado; intentaba quitársela pero la prenda estaba tan adherida a su carne que se arrancaba pedazos de la misma.

Devorado por el insoportable sufrimiento, mandó que levantasen una pira en el monte Eta. Una vez alli, extendió su piel de león sobre la pira y tras hacer prometer a Filoctetes (el único que le acompañaba en ese momento) que nunca revelaría su emplazamiento, se arrojó sobre la pira.

Se contaba que antes de inmolarse Heracles habría perdonado a Deyanira; perdón que llegó tarde ya que ésta, destrozada por la pérdida del esposo, se ahorcó. También se contaba que en este último instante entre los mortales Heracles habría entregado a Filoctetes las flechas emponzoñadas con el veneno de Neso, flechas que después emplearía en la guerra de Troya para dar muerte a Paris.

Con todo Heracles no murió, ya que Zeus ordenó que su amado hijo fuera sacado de las llamas y conducido al Olimpo, donde finalmente le fue concedida la inmortalidad.

El tema de la muerte de Heracles es tratado en Las Traquinias de Sófocles (segunda mitad del siglo V a.C.). A partir de este relato, la expresión una túnica de Neso ha sido utilizada en la tradición literaria para referirse a un dolor moral que nos devora y del que vanamente se puede huir.

sábado, 30 de enero de 2021

CÁSTOR Y PÓLUX, LOS HIJOS DE ZEUS

La palabra Géminis viene del latín "gemini" (gemelos), plural de "geminus" (gemelo). Es el nombre de la tercera constelación del zodiaco.




El mito de la leyenda griega nos cuenta que la reina Leda estaba casada con el rey de Esparta, el rey Tindáreo. Leda era una hermosa mujer que captó la atención de Zeus y, como sabemos, el dios del Olimpo era un gigoló con muchos desenfrenos sexuales que quería seducir a cuanta mujer podía.

Una noche, mientras Leda paseaba por el borde de un lago, Zeus bajó del Olimpo y se transformó en un bello cisne. Leda quedó prendada del animal y se puso a jugar con él, pero fue cuando Zeus la sorprende y la posee. Se dice que Zeus tuvo con Leda tan sólo media noche de amor, porque Leda estuvo con su esposo durante la otra mitad de la noche.

Leda regresó con su marido el rey y también tuvo relaciones, por lo que quedó embarazada de los dos. De esas uniones, nacieron cuatro hijos, pero curiosamente fueron dos hijos mortales (Cástor y Clitemnestra) y dos hijos inmortales, por ser de Zeus (Pólux y Helena).

En este mito como verás hay dos pares de gemelos, uno masculino y uno femenino. La mitad de cada par es mortal y la otra mitad es inmortal. Y la chica Helena de quien hablamos más tarde será conocida como la legendaria Helena de Troya.

Al nacer los cuatro bebés, el rey Tindáreo se enteró de la osadía del dios Zeus, y por supuesto, se enojó terriblemente por lo que le hizo a su mujer. Pero su ira se calmó cuando supo que Cástor y Clitemnestra eran hijos de él y los otros dos, Pólux y Helena, de Zeus.

Aunque los gemelos eran diametralmente distintos y opuestos, los unía sin embargo un profundo amor y permanecieron el uno junto al otro todo el tiempo, haciéndolo todo siempre juntos. Cástor y Pólux forman un vínculo inseparable y se les conoció como los "Dioscuros", que significa: 'los hijos de Zeus'.

Cástor era famoso como soldado y domador de caballos mientras que Pólux era un boxeador y guerrero excelente. O sea, uno más tranquilo y el otro más peleonero. Pero ambos eran fuertes, atrevidos, audaces, y pronto fueron el orgullo de toda Esparta gracias a sus hazañas y aventuras.

Los gemelos participaron en casi todas las grandes aventuras de su época. Entre ellas formaron parte de la tripulación de los Argonautas que Jasón juntó para que ayudaran a recuperar el mítico Vellocino de Oro.

No obstante, la tragedia llegó en otra misión. Los gemelos viajaron al país gobernado por Idas y Linceo, otro par de gemelos notables. Idas, en la pelea, asesinó a Cástor con una lanza, a lo que Pólux respondió matando a Linceo. Zeus por su parte intervino furioso y mató a Idas por haber asesinado a Cástor.

La pena de Pólux por la muerte de su hermano era tan grande que imploró a su padre Zeus que le devolviera la vida o él mismo rechazaba su inmortalidad si no podía compartirla con su hermano Cástor.

Zeus, conmovido, decidió colocarlos juntos en el cielo, formando la constelación de Géminis. También se le concedió a Pólux compartir su inmortalidad con Cástor de una manera muy particular.

Durante la primera mitad del año ambos descenderían al Hades, entre los muertos, y durante la segunda mitad regresarían a la vida, formando parte del firmamento, del Olimpo celestial, y así estarán toda la eternidad.

Los gemelos simbolizan de esta manera una experiencia cíclica de opuestos, ya que cuando son mortales, deben probar la muerte y la oscuridad, pero cuando son divinos, obtienen la luz y los placeres de los dioses. Esta es la dualidad nativa del signo Géminis: luz y oscuridad, material y espiritual.

Es por esta leyenda que se exalta la dualidad de Géminis, que estará en conflicto constante con su opuesto. Deben librar la batalla interna ya que la personalidad total depende de ambos lados de la moneda: sin un aspecto, el otro no puede existir, se siente incompleto.

CASANDRA Y SUS TRÁGICAS PROFECÍAS QUE NADIE CREYÓ

Casandra es uno de los grandes personajes femeninos del ciclo homérico. Una figura que, por su fuerza trágica, impactó tanto a los poetas arcaicos como a los tragediógrafos clásicos. Un personaje que ha sobrevivido a través de los siglos como representación inmortal de las desgracias que conlleva ser mujer en un mundo dominado por los hombres, el cruel destino de quien conoce el futuro pero está condenado a ser ignorado por sus semejantes.


ANTES DE LA GUERRA DE TROYA


Casandra es hija de Príamo, rey de Troya, y Hécuba, su esposa. Como una de las muchas princesas engendradas por Príamo, estaba destinada a recibir una educación palaciega y a ser prometida en matrimonio a un dirigente extranjero para consolidar las relaciones políticas de Troya. Sin embargo, desde niña, Casandra demóstró una inteligencia fuera de que era esperable para una mujer, inteligencia que se veía acompañada por un punto de rebeldía. Ambas características hicieron que Casandra se ganara una fama de desequilibrada en Troya y entre su propia familia. Sólo Héleno, su hermano mellizo, comprendía a Casandra y compartía con ella sus preocupaciones y cuitas.

Cuando llegó a la adolescencia, Casandra se convirtió en una joven hermosa, de pelo oscuro y rizado y ojos negros. Tal belleza no pasó inadvertida al dios Apolo, que quedó prendado de ella. Según algunas versiones del mito, el dios otorgó a la joven el don de la profecía como medio para seducirla, pero al negarse ella a tener relaciones con él, Apolo escupió en su boca una maldición: Casandra podría ver el futuro, pero nadie creería sus palabras. Otras fuentes afirman que fue la propia Casandra la que se ofreció sexualmente a Apolo para conseguir que éste le otorgara el poder de la profecía, sólo para negarse después a cumplir su parte del pacto, a consecuencias de lo cual el dios le lanzó la maldición. Todas as versiones coinciden en que Casandra obtuvo el poder de vaticinar lo que ocurriría en el futuro, con el castigo de no ser creída por nadie que escuchara sus palabras. En algún momento antes o después de este suceso, Casandra se convirtió en sacerdotisa de Apolo, jurando permanecer virgen hasta el día de su muerte.

Sólo una vez en toda la tradición se hizo caso de las palabras de Casandra. Cuando el joven Paris llegó a Troya para competir en unos juegos atléticos, ella le reconoció como su hermano perdido, por lo que el rey Príamo aceptó al pastor como uno de sus hijos.

Casandra no tardó en lamentar el haber reconocido a Paris como príncipe troyano. Al encargarle Príamo a éste que partiera a Grecia en misión diplomática, Casandra trató de advertir a todos de las nefastas consecuencias que este viaje tendría para Troya, Tal y como Apolo había impuesto, nadie creyó sus palabras, y Paris partió, para regresar meses después con Helena, esposa del rey de Esparta. Una vez más, Casandra advirtió a todos de la desgracia de acoger a aquella mujer en la ciudad, llegando a agredirla y romper el velo que cubría su rostro. Casandra había visto cómo mientras Troya ardía hasta los cimientos, Helena regresaba a su hogar para vivir una existencia dichosa junto a su esposo y sus hijos. Príamo, cansado de los malos augurios que salían de la boca de su hija, la mandó despedir de su presencia. Helena se quedaría en Troya, sellando de esta manera el destino de la ciudad.

DURANTE LA GUERRA DE TROYA

Casandra pasa toda la guerra de Troya augurando la destrucción de la ciudad ante todo aquel que quisiera escucharla. Sólo su hermano Héleno creía sus palabras, motivo por el cual trató de escapar de la ciudad, siendo capturado por los caudillos griegos.

Casandra predijo también a su primo y cuñado Eneas que él sería el único de los caudillos troyanos que escaparía de la ciudad en llamas, para marchar a las costas de Italia y fundar allí una nueva Troya, de cuya estirpe siglos después nacería la ciudad de Roma.

Cuando los griegos fingieron partir de nuevo hacia su patria y dejaron como presente de paz un caballo de madera, Casandra advirtió a los troyanos del peligro de aquel regalo. Al ver que, como era habitual, nadie le hacía caso, ella misma tomó un hacha y una antorcha y se dirigió hacia el caballo de madera, dispuesta a prenderle fuego. Los troyanos la detuvieron, cubriéndola de insultos y obligándola a apartarse del lugar.


Para tratar de sustraerse a la muerte segura que le sobrevendría en el momento en que los griegos tomaran la ciudad, Casandra se ocultó en el templo de Atenea, donde, abrazada a la estatua de la diosa, suplicó su protección. En aquel lugar la encontró Áyax Oileo, aún abrazada a la estatua. Pese a las súplicas de la joven y a que se encontraba en lugar sagrado, Áyax Pintura de figuras rojas que muestra la violación de Casandra a manos de Áyaxvioló a Casandra en el templo, tras lo cual ella fue conducida al campamento de los aqueos para reunirse con el resto de las mujeres troyanas que habían sido tomadas como esclavas. Atenea, que hasta el momento había estado del lado de los griegos, montó en cólera, y de acuerdo con Poseidón decidió vengarse de la mayor parte de los caudillos aqueos poniendo todo tipo de obstáculos en su regreso a la patria.

DESPUÉS DE LA GUERRA DE TROYA

Una vez en el campamento de los griegos, Casandra fue entregada como esclava a Agamenón, rey de Micenas, que quedó prendado de su belleza y decidió convertirla en su concubina. A sabiendas del destino que le aguardaba, Casandra se resignó a asumir la voluntad de su nuevo amo. Algunas fuentes indican que en el camino de regreso a Micenas, Agamenón engendró junto a Casandra una pareja de gemelos.

Cuando el rey de Micenas regresó al hogar, su esposa Clitemnestra pudo al fin cumplir su larga y meditada venganza por la muerte de su hija Ifigenia. Tras fingir una cálida bienvenida a su esposo, Clitemnestra organizó su muerte a manos de su amante, Egisto. Éste asesinó al rey mientras disfrutaba de un baño. Al morir Agamenón, la suerte de su concubina estaba echada. Clitemnestra ordenó el asesinato de Casandra, que ya sabía que la muerte le aguardaba tras su llegada a Micenas.

LAS MUSAS GRIEGAS

Ya saben que a mi me encantan todos los temas que tengan que ver con la mitología griega, así que aquí les comparto uno de mis personajes mitológicos favoritos. Las más queen, icónicas, con cuerpatzo y sobre todo actitud, las musas de la mitología griega.



¿QUIENES ERAN LAS MUSAS? CONOCE SU HISTORIA E IMPORTANCIA EN LAS ARTES GRIEGAS

Somos las Musas, diosas de las artes que proclaman a los héroes. Héroes como Hércules, querrás decir múscules, ay, me encantaría hacer un poco de música. Nuestra historia comienza en realidad mucho antes de Hércules, hace muchas eras.

A lo largo de los años, diversas cintas ya sea como animadas o de imagen real, han usado como referente historias y personajes de la gran y enigmática cultura griega ¿y como no? Es una de las culturas que más impacto ha tenido en la humanidad, ya que gran parte de nuestras palabras, artes y literatura tuvieron sus inicios en la Antigua Grecia, muchas de las cosas que actualmente conocemos.

Pero nos estamos desviando del tema. Muchos conocemos la cinta de Disney, Hércules. Misma cinta que tiene como característica especial las armoniosas voces y gran ritmo de las Musas, porque hay que admitir que sin las musas, la cinta de Hércules, no tendría ese toque tan rítmico que nos encanta. Pero nunca te has preguntado ¿quienes eran las musas? ¿cuantas eran en realidad? ¿sus orígenes? Pues agárrate, que aquí te voy a explicar hasta la historia de su madre.

HISTORIA

Las nueve Musas fueron resultado de 9 noches consecutivas de amor entre el padre de dioses, Zeus, y la diosa de la memoria, Mnemóside. Esto las hacía nietas de Urano y Gea (el Cielo y la Tierra)

Ahora, detengámonos un poco, vamos a conocer un poco acerca de Mnemóside ¿quien era ella?

Mnemósine en griego (Μνημοσύνη Mnēmosýnē) y su equivalente romana era la diosa Moneta aunque a veces también se usaba su nombre griego, fue la diosa de la memoria y en su tiempo se consideró una de las divinidades con más poder porque sabe “todo lo que ha sido, todo lo que es y lo que será”.

En la mitología griega era conocida como la personificación de la memoria, era una de las titánides hija de Urano y Gea, hermana de los seis Titanes Océano, Crío, Cronos, Ceo, Hiperío, Jápeto, y sus hermanas eran Tetis, Temis, Rea, Tea Y Febe. Según la Teogonía de Hesíodo fue la quinta esposa de Zeus precedida por Metis, Temis, Eurínome y Deméter.

Se cuenta que los dioses le pidieron a Zeus que procreara divinidades que fueran capaces de sembrar inspiración a músicos y poetas para así impulsar el artes y las ciencias. Zeus cumplió y se unió con Mnemósine nueve noches seguidas y como resultados de estas uniones fueron las nueve Musas. La diosa dio a luz durante nueve días, cada día traía una hija, famosamente conocidas como las nueve Musas.

Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talia, Terpsícore y Urania.

Se dice que, desde que las Musas nacieron las celebraciones en el monte el Olimpo no fueron las mismas, pues ellas no podían faltar porque eran el complemento perfecto para la diversión y entretenimiento de los invitados, siempre cantaban y relataban todos los hechos magníficos que sucedían de una manera muy artística y muchos mitos siempre las describen sentadas al lado del trono de su padre Zeus.

SU IMPORTANCIA DENTRO DE LA CULTURA GRIEGA

Las musas griegas eran unas de las divinidades que abundaban en la Antigua Grecia y que tenían menos poder que los dioses del Olimpo. Se trata de jóvenes doncellas que han sido inspiración de distintos creadores durante siglos. Esto es así porque en la mitología griega se consideraban fuente de inspiración para la poesía, la música, la retórica, la danza y ciencias exactas como la historia y la astronomía.

Son reconocidas por sus poderosas y melódicas voces, de hecho el primer canto que llevaron a cabo fue cuando cubrieron la victoria del Olimpo contra los Titanes. Se sabe que al principio no se tenía claro la cantidad de musas que existían, hasta que Hesíodo —quien decidió convertirse en poeta al encontrarse con la presencia de estas musas— fue quién las consolidó, estableciendo que se trataban originalmente de 9 musas a las cuales acabó bautizando como “las nueve Musas”.

Uno de los sinónimos de las musas indica que también podrían llamarse Piérides, ya que según la leyenda, estas nacieron a los pies del Olimpo, en la periférica de Pieria.

En la antigua Grecia, las musas fueron de vital importancia en el desarrollo artístico y científico de la época. También se dice que estas acompañaban a los reyes para inspirarlos a elaborar emotivos discursos e influenciarlos a tener una buena actitud y a su vez tomar buenas decisiones frente a su gobierno (quizás haya falta un poco de mitología griega en nuestros gobiernos actuales).

Con frecuencia se presentaban como cantantes en las festividades más importantes entre los dioses, deleitando a todos con sus cantos angelicales y la dulce melodía que tocaban con sus instrumentos. Gracias a esto, eran consideradas compañeras del dios Apolo, dios de la música.

LAS 9 MUSAS

CALÍOPE

Es la Musa de la belleza, la elocuencia y la poesía épica, también se le conocía como ‘la de la bella voz‘. Esta musa fue la más relevante y significativa de las nueve. En términos artísticos, se le veía representada llevando una corona de laureles, una tablilla, un estilete y un libro. Según algunas historias, es madre de Linus y Orfeo.

Se la representa con las características de una muchacha de aire majestuoso, llevando una corona dorada, emblema que según Hesíodo indica su supremacía sobre las demás musas. Se adorna con guirnaldas, llevando una trompeta en una mano y un poema épico en la otra.

Es la mayor porque es la que primero aparece en la Teogonía. Se dice que es la más poderosa y es conocida por su bella voz. Es la musa de la palabra, por lo que inspira a aquellos que se dedican a la elocuencia, la poesía épica y a la belleza. Se le representa con un estilete y una tabla para la escritura.

La preeminencia de Calíope sobre sus hermanas demuestra que en Grecia se le daba mayor importancia e impulso a la poesía épica, por lo que los poetas recurrían a su auxilio pidiendo inspiración.

Sin embargo, este no era su único poder, debido a que en la tradición de Hesíodo se le asigna la labor de acompañar a los reyes para que de ellos fluyeran las mejores palabras, las más bellas y con sentido de oportunidad.

Como las demás musas, Calíope es hija de Zeus y Mnemósine (la Memoria). Se casó con Eagro y con él fue madre de Orfeo, Marsias, Ialemo y Lino, si bien también se dice que el padre de este último fue Apolo. Con Estrimón, uno de los oceánidas, fue madre de Reso, un rey tracio que murió en la Guerra de Troya el día siguiente de su llegada. Por otro lado, Estrabón afirma que fue madre con Zeus de los Coribantes.

Algunas fuentes le atribuyen la maternidad de Himeneo, dios de los esponsales y del canto nupcial, si bien otras afirman que era hija de Clío o Urania.

Se dice que Calíope quedó prendada de Heracles y le enseñó el modo de reconfortar a sus amigos cantando en los banquetes. En otra ocasión Zeus le encargó la resolución de la embarazosa disputa entre Afrodita y Perséfone por la custodia (y disfrute) de Adonis.

La resolvió decidiendo que Adonis pasase cuatro meses con Afrodita, cuatro con Perséfone y los cuatro restantes del año con quien él eligiera. Se dice que Calíope cayó 12 años después en el Inframundo tras la muerte de su hijo Orfeo y dos años después de la muerte de su esposo Eagro.

CLÍO

Es la musa de la historia. Fue quien introdujo el alfabeto fenicio en Grecia, y quien se encargaba de inspirar generosidad entre las personas y celebrar los triunfos de otras. Conocida popularmente como ‘la que ofrece gloria‘, era representada con una trompeta y un libro abierto.

En sus múltiples representaciones suele verse como una joven mujer que lleva un pergamino como símbolo de la escritura de la historia y una trompeta. En algunas representaciones se incluye también la presencia de un globo terráqueo y, de alguna manera, la incorporación del tiempo. Según los expertos, esto quiere decir que la historia es competencia de todo el mundo y durante todo el tiempo.

Clío tuvo un hijo con Píero, rey de Macedonia, llamado Jacinto (les recuerda a algo, el mito de Apolo y Jacinto). Algunas fuentes afirman que también fue madre de Himeneo.

A veces sus estatuas llevan una guitarra en una mano y un plectro en la otra, pues también se la consideraba inventora de la guitarra. En otras representaciones mucho más clásicas, se ve a Clío llevando en la mano izquierda un rollo de papiro; a sus pies, tiene una caja para guardar rollos.

EUTERPE

Es la musa de la música. Se le atribuye la invención de la flauta doble, teniendo mayor efecto en la música tocada por flautas; y es representada con la misma (aunque algunas veces también se le representa con una flauta simple). Es conocida como ‘la muy placentera’. Sin embargo, muchos estudiosos afirman que fue Atenea quien inventó la flauta doble o el aulos. Pese a esta divergencia, Euterpe es la protectora de los flautistas.

Por lo general se la representa coronada de flores y llevando entre sus manos el doble-flautín. En otras ocasiones se le representa con otros instrumentos de música: violines, guitarras, tambor, etcétera. A finales de la época clásica se la denominaba musa de la poesía lírica, y se le representaba con una flauta en la mano.

El río Estrimón dejó a Euterpe embarazada. Su hijo, Reso, dirigió a una partida de tracios y murió a manos de Diomedes en Troya, según la Ilíada de Homero.

ERATÓ

Es también llamada ‘la amorosa’. Musa de la poesía lírico-amorosa o del arte lírico. Se le ve representada comúnmente portando una lira. En las representaciones suele llevar en su cabeza un tocado de rosas y una cítara o una lira para musicalizar los versos. También en algunas representaciones está presente una flecha que la conecta con Eros, otro protagonista en el binomio del amor.

MELPÓMENE

Es una de las dos Musas del teatro. Inicialmente era la Musa del Canto, de la armonía musical, pero pasó a ser la Musa de la Tragedia como es actualmente reconocida. Se la representa ricamente vestida, grave el continente y severa la mirada, generalmente lleva en la mano una máscara trágica como su principal atributo, en otras ocasiones empuña un cetro o una corona de pámpanos, o bien un puñal ensangrentado.

Va coronada con una diadema y está calzada decoturnos. También se la representa apoyada sobre una maza para indicar que la tragedia es un arte muy difícil que exige un genio privilegiado y una imaginación vigorosa.

Esta muy asociada a Dioniso. También se la representa apoyada sobre una maza para indicar que la tragedia es un arte muy difícil que exige un genio privilegiado y una imaginación vigorosa.

En algunas leyendas Melpómene aparece como madre de las sirenas, cuyo padre sería Aqueloo o Forcis, el padre de las Gorgonas. En una de sus manos sostiene un cetro y una corona, en la otra, un puñal. Se halla rodeada de fortalezas, armas y laureles y a su arrogancia se une la tristeza de la soledad.

Es la musa por excelencia del teatro, gracias a que en Grecia la tragedia era el género predilecto para ser representado. Algunos expertos consideran que Melpómene es la imagen de la frustración, porque un mito cuenta que tenía todo para ser feliz: riquezas, belleza y hombres a sus pies. De allí se deriva que ella condensa la verdadera tragedia de la vida; el drama de tenerlo todo y no poder ser feliz.

TERPSÍCORE

Es la musa de la danza, la poesía coral y los coros dramáticos. También llamada ”la que deleita en la danza”.

Se representa con una figura joven, ágil y muy esbelta ya que se trata de la musa de la danza, así como de la poesía coral y de los coros en general. En las representaciones generalmente lleva una lira y una guirnalda. En cierta tradición mitológica se afirma que Terpsícore era la madre de las sirenas, otros seres mitológicos de increíble belleza que habitaban los mares y que seducían a los marineros hasta arrastrarlos a la muerte.

URANIA

Es una de las nueve musas que está consagrada a las ciencias; en este caso, se trata de la astronomía y astrología. Se conoce por la mitología que es la menor de las nueve musas.

Su existencia evidencia que en la antigua Grecia la astronomía ocupaba un lugar preponderante en la vida, por lo que los astrónomos contaban con su propia musa para obtener de ella la inspiración necesaria. En el arte suelen representar a Urania vistiendo una túnica azul que representa el cielo; además, lleva un compás para medir y tiene muy de cerca un globo terráqueo. Su cabeza está coronada por estrellas para demostrar que es fuente de inspiración de los astrónomos y astrólogos.

En algunas representaciones también se le ve con otros objetos matemáticos, por lo que también se afirma que es la musa de las matemáticas y de todas las ciencias exactas.

Como dato curioso cabe decir que Urania es un nombre común para observatorios astronómicos tales como el Urania de Berlín, Viena, Zúrich y Amberes. También da nombre al observatorio astronómico histórico de Tycho Brahe el Uraniborg. Ha inspirado el nombre de numerosas agrupaciones astronómicas amateur y de varios grupos esotéricos no forzosamente relacionados con la astrología.

TALÍA

Y llegamos a mi favorita ¿recuerdan que en la película de Hércules había una musa chaparrita que tenía una gran chispa tanto en sus diálogos como en las canciones. Si estamos hablando de Talía, esa musa que nos hizo reír con sus ocurrencias en la cinta.

Talía, es la musa del arte, la comedia y a su vez de la poesía bucólica o pastoral. Se dice que otorgaba abundancia en aquellos que celebrasen grandes banquetes o populares festividades, motivo por el cual se le conocía como ‘la festiva‘.

Esta musa ayudaba inspirar la comedia, y la poesía bucólica o pastoril. Era una divinidad de carácter rural y se la representaba generalmente como una joven risueña, de aspecto vivaracho y mirada burlona, llevando en sus manos una máscara cómica como su principal atributo y, a veces, un cayado de pastor, una corona de hiedra en la cabeza como símbolo de la inmortalidad y calzada de borceguíes o sandalias. Talía era hija de Zeus y Mnemósine. Fue madre con Apolo de los Coribantes.

POLIMNIA

Es la musa de los cánticos sagrados y la poesía “sacra”. Nombrada también como ‘la de muchos himnos’, se representaba como la más seria de todas las musas, vistiendo un gran vestido blanco y teniendo una actitud seria y callada. Teniendo un dedo sobre su boca, simbolizaba la discreción, el silencio y la tranquilidad.

También se le conoce como la musa de la retórica, por eso se le representa con un gesto adusto y serio, y generalmente acompañada por un instrumento musical que usualmente es un órgano. En cuanto la actitud, se le suele representar en gesto meditabundo, reflexionando, y en algunos casos luce un velo para dar señal de su carácter sagrado.

En algunos mitos se explica que ella fue la que enseñó la agricultura a los hombres.

HEBE, LA DIOSA DE LA JUVENTUD

En la mitología, Hebe, es hija de Hera y Zeus, diosa de la juventud, representada como una doncella muy hermosa (la de hermosos tobillos) y, generalmente, llevando un vestido sin mangas, con la tersa desnudez nacarada de una joven diosa tocada de flores y elevada al Olímpo sobre las alas del águila, icono de su padre Zeus.


En el Olimpo, los dioses se reunían para decidir sobre la fortuna del mundo, ajusticiar los actos de los hombres y velar por la seguridad de la tierra, entre otras cosas; mientras, Hebe, era la encargada de evitar que estos tuvieran sed, sirviéndoles el néctar y la ambrosía, brindándoles así la vida eterna.

Es considerada perteneciente al grupo de los dioses menores, a pesar de su valioso poder de tener la capacidad de rejuvenecer y dar vitalidad a mortales y animales. Después de que Zeus quedara prendado por Ganímedes, en el deseo de tenerlo entre los dioses en el Olimpo, acusó a Hebe de haber tropezado mientras servía para sustituirla por éste, recién traído desde la tierra por el águila que Zeus envió en su búsqueda, quedando Hebe relegada aún más a un segundo plano.
Posteriormente, al reconciliarse Hera con Heracles y ser este admitido en el Olimpo, Zeus le entregaría a Hebe como esposa, siendo símbolo de la eterna juventud recién adquirida por el héroe ahora inmortal.
Dentro del arte, el mito y las cualidades de la diosa tienen mucha relevancia, lo que ha hecho que muchos artistas fuesen impulsados a representarla añadiendo ciertos matices según la época.
En la antigua Roma, por ejemplo, la diosa, llamada Junventas, adquirió una fuerte connotación política, ya que se la utilizaba como ícono de la juventud del Estado, el cual se renovaba continuamente y reflorecía. También tenía una fuerte relación con el proceso iniciático de los jóvenes en la vida civil, los muchachos presentaban una ofrenda a la diosa cuando portaban por primera vez la toga viril.
Muy posteriormente, a finales del siglo XVII, se desarrolló una tendencia en la realización de retratos femeninos, pues todos se presentaban como personificaciones de Hebe. Claramente esto pretendía alabar la juventud y la belleza de la dama retratada.
Ya en el siglo XIX, con el recién instaurado Neoclasicismo, las escenas mitológicas relacionadas con la diosa se representaron más asiduamente, sobretodo en las que se la puede observar como sirvienta de los dioses.
La podemos ver como diosa, como etapa de la vida, como retrato de una joven dama. El culto a la juventud en sí trasciende a todos los tiempos del ser humano. De una forma u otra, como ya mencionamos, su presencia en nuestra vida es siempre deseada, añorada tras su paso y deseada desde la infancia.
Quizá en Hebe podemos establecer el ícono al que alabar, una deidad en la cual buscar la presencia de la eterna juventud más allá de los años.

YOLAO: EL SOBRINO DE HERACLES

Yolao es el hijo de Ificles y de Automedusa, una nieta de Pélope. Era el hijo del hermanastro de Heracles, y por tanto su sobrino. Acompañó a su tío casi siempre en calidad de auriga en muchas de sus aventuras.


Cuando Hera enloqueció a Heracles, éste se revolvió furioso contra su sobrino e intentó matarlo. Yolao consiguió huir, pero no la mujer y los hijos del semidiós.

"Hera le envió el enajenamiento, y lo que era aflicción del alma terminó en locura. Fuera de sí por el agravamiento del mal, se lanzó contra Yolao para matarle. Éste consiguió huir, pero, al encontrarse allí a los hijos que había tenido con Mégara, los asaetó como si fueran sus enemigos." (Diodoro de Sicilia.)
Participó en las carreras de carros con los caballos de Heracles y ganó los primeros Juegos Olímpicos instituidos por su tío.
"Entre los vencedores que éste coronó está Yolao, que corrió con las yeguas de Heracles. Desde antiguo estaba establecido que se compitiera con yeguas de otros. Además Yolao acostumbraba a conducir las yeguas de Heracles."(Pausanias)
Tomó parte en la cacería del jabalí de Calidón y en la expedición de los Argonautas, además de ser fundamental su colaboración en algunos de los trabajos de Heracles.
En el combate de Heracles contra la Hidra de Lerna, cuando el semidiós está cortando las cabezas del monstruo, es Yolao, quien se percata de que vuelven a crecer, y corre a ayudar a su tío cauterizando los cortes con una tea encendida.
"Heracles subió al carro guiado por Yolao, y se presentó en Lerna [...] y llamó en su auxilio a Yolao, que incendiando parte de un bosque cercano abrasó con tizones las cabezas que brotaban, impidiéndolas salir." (Apolodoro)
Se incorporó a la expedición de los argonautas acompañando a Heracles, y continúa el viaje aún cuando su tío ya ha abandonado el barco. Solamente sabemos de su participación cuando se celebran los juegos funerarios en honor a Pelías, donde de nuevo Yolao gana la carrera de carros de cuatro caballos, derrotando al hijo de Sísifo, Glauco, que muere devorado por sus propias yeguas.
"En la competición de cuadrigas venció Yolao, hijo de Ificlo, a Glauco, hijo de Sisifo, a quien los caballos despedazaron a dentelladas". (Higino)
Cuando se produce la muerte de Heracles algunos afirman que es Yolao, que también ha sido su amante, quien se encuentra a su lado y prende la pira. A la muerte de Heracles Yolao, que se había comprometido a defender a sus hijos, es rejuvenecido por los dioses para que pueda cumplir su misión. Nada más y nada menos que por su tía política, la querida Hebe.
"Pues apareció en el profundo umbral un joven que era casi un niño, con las mejillas veladas por vacilante bozo, y era Yolao, que mostraba su faz transfigurada y vuelta a la de sus primeros años. Este don le había otorgado Hebe, la hija de Juno, vencida por las súplicas de su esposo." (Ovidio - Metamorfosis)
Yolao asume la protección de los hijos de Heracles, los Heraclidas, perseguidos por el odio de Euristeo. Les ayuda a esconderse y les acompaña en el exilio. Cuando Euristeo envía sus tropas a Atenas en castigo por acoger a los Heraclidas, Yolao es uno ce los capitanes que se enfrenta a los ejércitos del vengativo rey, incluso hay quien afirma que fue él y no Hilo, el hijo de Heracles, quien mató a Euristeo.
"Un poco más adelante hay un sepulcro de Euristeo. Dicen que, cuando huía del Ática después de la batalla contra los Heraclidas, murió allí a manos de Yolao." (Pausanias)
En los últimos años de su vida condujo a algunos Heráclidas a Cerdeña. Todo se hizo siguiendo las instrucciones de Heracles que debido a un oráculo había decidido enviar sus hijos a la isla
"Heracles decidió enviarlos a colonizar Cerdeña de acuerdo con el oráculo. Yolao se puso al frente de toda la flota y, dado que había participado con él en casi todas las expediciones, Heracles le confió el cuidado de los Tespíadas y de la colonia. De estos cincuenta jóvenes, dos permanecieron en Tebas, donde sus descendientes, se dice, reciben honores hasta nuestros días; siete se quedaron en Tespias, donde son llamados demouchoi (protectores del pueblo), y dónde sus descendientes, según cuentan, han estado al frente de la ciudad hasta tiempos recientes. Yolao tomó consigo a todos los restantes, y también a muchos otros que quisieron participar en el establecimiento de la colonia, y zarpó con ellos rumbo a Cerdeña. Allí tras imponerse sobre los nativos en una batalla, distribuyó por sorteo la parte más hermosa de la isla, y especialmente la región del llano, que hasta hoy recibe el nombre de Yolao. Hizo que la tierra fuera cultivable y plantó árboles frutales, con lo que la convirtió en objeto de disputas." (Diodoro de Sicilia)
Establecido en Cerdeña, Yolao pasa sus últimos días en la isla, donde finalmente muere y es enterrado.
Pero aquí no termina todo, según Diodoro Sículo, Yolao fue objeto de un culto heroico en Sicilia, donde Heracles le había consagrado un bosque y distintos sacrificios. Se le veneraba especialmente en la ciudad de Agira.
''Los que permanecen en la ciudad de Agira dedican su cabellera a Yolao y la dejan crecer cuidadosamente hasta que está en condiciones de ser ofrecida a este dios con grandes ceremonias. Su templo es tan santo y respetable que los que faltan a los sacrificios acostumbrados pierden la voz y pasan a estar como muertos. Sin embargo vuelven a su estado original en cuanto hacen voto de satisfacer este deber y dan las seguridades convenientes. Los habitantes de Agira llaman Herculana a la puerta ante la que hacen sus ofrendas a Yolao. Celebran su fiesta todos los años con la misma solemnidad, con ejercicios de lucha y carreras de caballos, sin distinguir en ellas a los amos de los esclavos, admitiéndolos a las mismas danzas, mesas y sacrificios''
En la época de Pausanias aún existía una ciudad llamada Iolaïa en Cerdeña, donde Yolao era adorado como un héroe.

EL ENCIERRO DE SYLVIA LIKENS

El morbo se conjuga con una reacción de hipersensibilidad en el cuerpo. Frente a la pantalla no hay quién no se horrorice por lo visto. En u...